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Conectando al México productivo con el mundo



México siempre ha sido un país de gente que sabe hacer. En los últimos años, ese talento natural se combina con inversión, nuevas oportunidades impulsadas por el reacomodo global y una demanda creciente de producción cercana a Estados Unidos. Pero hay un obstáculo que muchos no ven desde afuera: gran parte del sistema manufacturero mexicano sigue funcionando de manera informal y casi completamente offline. Para quienes quieren fabricar en el país, encontrar al productor indicado puede ser sumamente complicado. Entre ese potencial y esa desconexión surgen nuevas empresas que están empezando a unir las piezas.


En primer lugar, Prima nació con una idea sencilla: ayudar a que los productos con futuro encuentren la fábrica indicada dentro de México. La empresa selecciona proyectos que van desde estructuras metálicas hasta componentes industriales y luego identifica el taller ideal para producirlos. Una vez elegido, establece una alianza con la planta y acompaña todo el proceso, desde auditorías de seguridad y estándares laborales hasta la relación con los clientes. Todo sucede en una plataforma digital apoyada por inteligencia artificial que supervisa calidad, diseño y eficiencia.


Prima entendió que México puede competir en metalmecánica, ensamblaje plástico, soldadura, manufacturas especializadas. Y también supo ver que existe un ecosistema inmenso de fábricas que llevan años trabajando por mensajes de texto, sin financiamiento ni herramientas digitales. Su apuesta es modernizar esa energía productiva para conectarla con el mercado global.


Por otro lado, la empresa Yumari opera en una lógica similar pero enfocada en la vinculación directa entre fabricantes mexicanos y empresas extranjeras que necesitan producir textiles, muebles, decoración y otros bienes. Su plataforma permite que un comprador acompañe cada etapa de la producción desde un panel digital que centraliza ideas, muestras, manufactura y logística.


Durante la guerra comercial impulsada por Donald Trump, el interés por Yumari se disparó, ya que muchas compañías buscaron alternativas más cercanas que Asia. Sin embargo, su fundador Andrés Díaz Bedolla insiste en que Yumari no es una versión barata de los gigantes chinos. Él cree firmemente que la producción puede ser transparente, trazable y orgullosamente local, sin competir únicamente en precio sino en calidad, eficiencia y responsabilidad.


Finalmente, Allie se mueve en otra capa del ecosistema. No conecta fábricas con clientes sino que transforma la manera en que operan. Su tecnología convierte líneas de producción en sistemas inteligentes capaces de aprender, anticipar fallas y optimizar procesos. La herramienta llamada FactoryGPT permite que las empresas "hablen" con su fábrica para interpretar datos, identificar desviaciones y corregirlas antes de que se vuelvan problemas. Toda la maquinaria queda conectada en un solo cerebro digital que analiza cada punto de la operación. La idea es crear plantas más eficientes, más seguras y con capacidad de responder al ritmo acelerado del mercado en compañías de alimentos y bienes empacados.


Estas tres empresas ilustran un momento clave para México. El talento existe, la oportunidad está abierta y la demanda internacional nunca había sido tan favorable. Sólo hay que unir lo que ya somos buenos haciendo, con las herramientas que nos conectan con el resto del mundo.

 
 
 

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