La Ciudad de los Comienzos
- Rogelio Haces
- Jan 9
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Desde su fundación en 1530, Querétaro ha sido una de las regiones más importantes a la hora de estudiar el fenómeno del desarrollo capitalista en Norteamérica. Entre sus valles fértiles y en conjunto con otros estados como Guanajuato y San Luis PotosÃ, nació una de las economÃas más complejas del mundo colonial. A diferencia de otras zonas extractivas del imperio Español, el BajÃo articuló minerÃa, agricultura y manufactura bajo una lógica que anticipaba los principios del capitalismo moderno.
Por la Ruta de la Plata, las riquezas extraÃdas de las minas de Zacatecas y Guanajuato descendÃan hacia Querétaro, donde se procesaban, almacenaban y redistribuÃan hacia la Ciudad de México y el puerto de Veracruz. Desde allÃ, cruzaban el Atlántico para financiar al imperio, quien veÃa en la Nueva España y en el BajÃo una fuente inagotable de riquezas con las que podÃan no sólo sustentar un paÃs entero, sino imaginar un crecimiento más allá de lo económico. Asà mismo, por esta vÃa llegaron a México ideas, mercancÃas y tecnologÃas que transformaron las formas locales de trabajo, propiedad y organización.
Querétaro en particular se consolidó asà como un vértice de interconexión global, donde coexistÃan comerciantes, ingenieros, artesanos y hombres de fé. En sus haciendas y talleres convivÃan la tradición indÃgena con la innovación europea, dando origen a un mestizaje económico y cultural que, siglos después, se reflejarÃa en el carácter industrial, moderno y profundamente comunitario de la región.
Pero la relevancia de Querétaro no se limita únicamente al plano económico. Este estado ha sido testigo de eventos fundamentales en la construcción del México moderno.Fue aquà donde en 1810 inició la conspiración por la independencia, en un entorno de reuniones clandestinas, comerciantes criollos y mujeres adelantadas a su tiempo, como Josefa Ortiz de DomÃnguez. La libertad mexicana comenzó no en los palacios del poder, sino en las salas queretanas donde se discutÃa el futuro de un paÃs aún por imaginarse.
En 1867, Querétaro volvió a ser el escenario de un cambio de era. En el Cerro de las Campanas cayó el emperador Maximiliano y junto con él, el Segundo Imperio Mexicano. Su fusilamiento no solo significó el fin de un régimen extranjero, sino la confirmación definitiva de una nación soberana. Desde ese momento, el espÃritu republicano encontró en Querétaro un suelo sagrado.
Y en 1917, cuando el paÃs buscaba recomponer su tejido tras la Revolución, fue en el Teatro de la República donde se promulgó la nueva Constitución. Allà se sentaron las bases del México moderno: los derechos sociales, la educación pública, la justicia laboral, y la idea de que el desarrollo debÃa tener un rostro humano.
Pocas ciudades del mundo pueden presumir haber sido testigo de tantos comienzos decisivos. Querétaro ha sido una especie de punto de reinicio histórico: el lugar donde los proyectos de nación se apagan y renacen bajo una nueva luz.
Casi cinco siglos después, Querétaro conserva esa vocación de centralidad. Lo que en la Colonia fue la Ruta de la Plata, hoy se refleja en corredores industriales, carreteras, aeropuertos y parques tecnológicos que conectan el BajÃo con todo el continente.
Su desarrollo no es casual: Querétaro se ha convertido en el epicentro industrial y logÃstico del norte global latinoamericano, integrando cadenas de valor con Estados Unidos y Canadá en sectores como el automotriz, aeroespacial, energético y tecnológico. Lo que alguna vez fueron carretas transportando plata, hoy son rutas inteligentes de datos, energÃa y manufactura avanzada.
El BajÃo es, en esencia, una economÃa interdependiente, como la que Tutino describÃa siglos atrás, pero ahora proyectada a escala continental. En Querétaro, las empresas locales colaboran con universidades estadounidenses, los ingenieros mexicanos diseñan piezas que vuelan en aviones canadienses, y los capitales norteamericanos encuentran estabilidad y talento en suelo mexicano. Aquà se materializa la visión de una Norteamérica unida, productiva y humana.
Por todo esto, The Grand North America tiene un fundamento histórico profundo para estar en Querétaro. No se trata solo de una decisión geográfica o logÃstica, sino simbólica y estructural.Querétaro es el lugar donde el pasado y el futuro de Norteamérica se tocan:
The Grand North America se levanta sobre esta herencia. Asà como la Ruta de la Plata conectó el mundo ibérico con Asia y Europa, TGNA busca conectar a México, Estados Unidos y Canadá bajo una narrativa compartida de prosperidad, innovación y destino común.
Desde Querétaro, se lanza una idea: que el futuro no se construye desde las capitales tradicionales, sino desde los centros donde la historia, la producción y la cultura se cruzan. Que los territorios con memoria son los que pueden imaginar los nuevos comienzos.
Querétaro vuelve a ser, una vez más, el lugar donde empieza la historia.
