¿Los ODS 2030 han fallado o necesitan redefinirse?
- Emilia Rico
- 2 days ago
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Durante la última década, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) se convirtieron en el lenguaje común del progreso global. Gobiernos, empresas, universidades y organismos multilaterales los adoptaron como marco moral, político y operativo para enfrentar pobreza, desigualdad, crisis climática y desarrollo económico.
Solo faltan 4 años para 2030 y existe una pregunta que ya no es retórica. Es incómoda, urgente y difícil de evitar. ¿Los ODS transformaron realmente las estructuras y crearon un avance en las deficiencias/vulnerabilidades mundiales… o se quedaron únicamente en la narrativa diplomática?
Este texto no busca responder con un sí o un no. Busca pensar la pregunta desde un modelo de foresight que permita separar intención de impacto, discurso de estructura y escenarios deseados para un futuro posible. Para ello, usamos el modelo de Strategic Foresight de The Grand North America, basado en cuatro capas analíticas: Signs, Events, Trends y Drivers.
En primer lugar, es importante destacar que solo el 17% de las metas de los ODS está en camino de cumplirse. La mitad avanza demasiado lento. Y más de un tercio de los objetivos que se buscaban lograr están estancados o retrocediendo. Estos datos provienen del Informe sobre ODS 2024 de Naciones Unidas y representan la radiografía más honesta de la Agenda 2030.
Podemos observar que el problema no es solo de velocidad, es estructural. A pesar de que la inversión en los ODS en países en desarrollo alcanza los 4 billones de dólares anuales, los niveles de pobreza extrema, inseguridad alimentaria y hambre de 2019 a 2023 han aumentado. Los ODS y sus indicadores se quedaron cortos para el mundo que hemos vivido desde 2015, por lo tanto se espera una transformación en narrativa y problemáticas actuales.
Desde 2015, el mundo enfrentó una mutación que contempla:
● La aceleración digital y tecnológica que transformó la economía y la educación.
● La inteligencia artificial que reconfigura empleo, verdad, y control.
● Las guerras, fracturas geopolíticas y migración masiva, las bajas civiles aumentaron un 72% entre 2022 y 2023, y casi 120 millones de personas fueron desplazadas por la fuerza en mayo de 2024.
● El crimen organizado y narcocultura
SIGNS - Las señales aparecen en los detalles, anticipan transformaciones potenciales antes de tener respaldo estadístico o reconocimiento institucional. Por ejemplo: 1. Alineación simbólica sin transformación estructural
La Agenda 2030 se convirtió en el lenguaje que todos hablan, pero cada vez significa menos. Las empresas dicen ser sustentables e inclusivas mientras siguen operando igual. Los gobiernos tratan los ODS como checklist y las instituciones actualizan su discurso pero mantienen intactas sus estructuras. Y las comunidades ven la sostenibilidad como una campaña publicitaria más.
2. Fatiga institucional y desconfianza en organismos internacionales
Se observa un agotamiento creciente frente a las cumbres, pactos y declaraciones porque el ritmo de producción de marcos normativos supera con creces la capacidad de implementación efectiva. A las personas ya no les interesa de qué se habló en la cumbre porque no les beneficia en nada personalmente.
EVENTS - Los eventos son acontecimientos que aceleran dinámicas preexistentes. No causan el cambio, pero lo aceleran y lo hacen visible al mundo.
1. COVID-19
Mostró que salud, educación, empleo y protección social estaban diseñados para estabilidad, no para estrés. Los sistemas colapsaron no porque fueran malos, sino porque operaban bajo supuestos de normalidad y por primera vez en este siglo, el crecimiento del PIB per cápita en la mitad de las naciones más vulnerables del mundo es más lento que el de las economías avanzadas.
2. Conflictos armados y tensiones geopolíticas
La invasión rusa a Ucrania desató la mayor crisis energética europea en décadas y reconfiguró alianzas militares globales. El conflicto Israel-Gaza desestabilizó rutas comerciales del Mar Rojo y disparó tensiones en Medio Oriente. La guerra civil en Sudán generó más de 10 millones de desplazados, la mayor crisis de refugiados del año. El golpe militar en Myanmar colapsó la economía y desplazó 2 millones de personas.
Los conflictos ya no son excepciones regionales. Son el nuevo estado operativo del sistema internacional bajo intereses nacionales y bloques competitivos.
3. Crisis climática
Las inundaciones en Libia (2023), los incendios en Maui (2023), la sequía en el Canal de Panamá (2023-2024) y las olas de calor en India y Pakistán causaron muertes, destrucción, reducción del tráfico marítimo global en un 36% y cierre de escuelas, respectivamente.
TRENDS - Las tendencias son patrones sostenidos de transformación respaldados por evidencia y recurrencia.
1. Regionalización y competencia entre bloques
El multilateralismo cede ante coaliciones tácticas. Al mismo tiempo, crece la desconfianza en instituciones, la polarización social causada por la política, el racismo y la radicalización de narrativas. No hay consenso global sobre desarrollo ni base social para sostener agendas de largo plazo, ya que se está compitiendo por legitimidad.
2. Brecha digital
La diferencia en acceso a internet, educación digital, inteligencia artificial, biotecnología y computación cuántica entre países desarrollados y en desarrolla se amplía. Esta brecha avanza sin marcos normativos claros, ni ODS para medir el impacto de estas tecnologías porque fueron diseñados antes de este salto cuántico de tecnología.
3. Informalidad económica
Desde el 2015, el empleo informal creció de 1.7 mil millones a 2 mil millones de trabajadores en 2024. Casi 60% de la fuerza laboral global opera en la informalidad y los ODS miden "trabajo decente" con estándares del Norte Global que ignoran cómo sobrevive la mayoría con economías de subsistencia, sin contratos y ausencia de protección social.
DRIVERS - Los drivers son fuerzas estructurales que configuran el marco de posibilidad del cambio sostenible a lo largo del tiempo. Operan y determinan las condiciones bajo las cuales emergen ciertos patrones a largo plazo.
1. Desigualdad
La desigualdad es una característica estructural del capitalismo globalizado. Los ODS intentan corregir este problema dentro de un sistema cuya lógica operativa la produce constantemente.
2. Arquitectura financiera global obsoleta
Los países en desarrollo pagan el doble de interés sobre su deuda soberana, que los países desarrollados. La Asistencia Oficial para el Desarrollo alcanzó un nuevo récord de 223.7 mil millones de dólares en 2023, pero la inversión extranjera hacia países en desarrollo cayó 7%. El sistema financiero internacional fue diseñado para un mundo distinto al del día de hoy.
3. Presión sobre recursos
El desarrollo sostenible depende de recursos finitos, minerales críticos, energía, agua y materiales base para la transición tecnológica. La carrera por litio, cobre y tierras raras para el uso de tecnología está redefiniendo cadenas de suministro, alianzas y conflictos. Este driver se ha definido históricamente como quien controla los recursos, controla la velocidad del futuro.
En conclusión, los ODS no fallaron como idea pero se quedaron cortos como sistema de medición frente a un mundo más complejo de lo que era en 2015. Si hoy conviven al mismo tiempo todas las problemáticas mencionadas, entonces no basta con acelerar metas. Más bien hay que evolucionar los indicadores.
El escenario más probable hacia 2030 no es un anuncio oficial de fracaso, sino una transformación necesaria donde los ODS se volverán narrativa global mientras la acción real migrará a “núcleos ejecutables” y estrategias regionales de resiliencia, soberanía y competitividad. Así, podrá avanzar quien convierta sostenibilidad en operación medible, no en promesa
